25 poemas aleatorios en video
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Calle Rondeau (Segunda parte)
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Alfredo Fressia Por Alfredo Fressia Colaboración: Juan Pablo Pedemonte | |
Calle Rondeau (Segunda parte) Yo sabía que alguien me acechaba, alguien me observa frente al mar porque soy y seré sin para qué, soy más allá de la gracia de un Dios y de las obras, como los corales que no existen en la bahía de Montevideo, o como yo mismo que tampoco existo... | |
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Otra carta
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco. Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme apareces distante, intocable, junto a mí. Me miras como a un niño y se me olvida todo y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente... | |
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London bar
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Floridor Pérez Por Floridor Pérez Colaboración: Rodrigo Gonçalves | |
Por olvidarte paso a la taberna Sobre el mesón tiro los codos sembrando pánico entre las botellas decapitadas en mi honor El recinto lo veo como una embarcación: lámpara como luna la noche como el mar la música como una tempestad y el hundimiento en la embriaguez Entonces me aferro a tu recuerdo... | |
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Preciosa y el aire
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Federico García Lorca Por Carmen Feito Maeso | |
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene, por un anfibio sendero de cristales y laureles. El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces. En los picos de la sierra los carabineros duermen... | |
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La muerte siempre trae…
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Francisco Hernández Por Francisco Hernández Colaboración: Círculo de Poesía | |
La muerte siempre trae una cámara en las manos. Dentro de ella gira, sin misericordia, un rosario donde cada cuenta es el centro de un sistema solar. La muerte se regocija cuando, vestidos de arlequines, Posamos junto al retrete en un rincón del patio. Pero ella oculta su ropaje de monstruo... | |
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Yo me quedo mudo
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Julio Torres Recinos Por Julio Torres Recinos | |
Siento a veces que alguien me sigue, que hay unos ojos que me ven y busco entre las puertas, detrás de los árboles, pero nada hay; entonces camino rápido, debo mantenerme en movimiento en caso de que alguna sombra quiera alcanzarme para platicar conmigo... | |
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Sin temor de morir...
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Pedro Piccatto Por Juan María Fortunato Colaboración: Juan Pablo Pedemonte | |
Sin temor de morir, casi viviendo, el corazón bajo una rueda fría. ¡Y pulsándolo todo! ¡Y todo amándolo!... | |
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Como me hice...
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Antonio Porchia Por Darío Grandinetti | |
Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago... | |
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Porque llovía triste...
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Francisco Caro Por Francisco Caro | |
Porque llovía triste paré el Skoda al borde de tus pasos, de la acera, de tu cadera grito, de tu espalda de prisas y aguacate. Se asomó tu sorpresa por el cristal, llovía llovía y te subiste un instante tan sólo antes de que mi sed te reclamara. Que estabas empapada de la sombra de todas las acacias... | |
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Rosa blanca
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Carolina Coronado Por Carmen Feito Maeso Colaboración: Gema Hernández Carralón | |
La luz del día se apaga; rosa blanca, sola y muda, entre los álamos vaga de la arboleda desnuda. Y se desliza tan leve que el pájaro, adormecido, toma su andar por ruido de hoja que la brisa mueve. Ni para ver en su ocaso al sol hermoso un instante ha detenido su paso indiferente y errante... | |
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La sangre derramada
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Federico García Lorca Por Francisco Portillo | |
Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla!... | |
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Jaguar
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Un sol del tacto Por la intrincada selva de mis nervios lo miro caminar Perfecto hijo del día y de la joven sombra Suave centella: Silencioso paseante de mis venas... | |
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Poema salvaje
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Alvaro Figueredo Por Nelson Guerra Colaboración: Juan Pablo Pedemonte | |
Este es el poema salvaje del reflector de los colores próximos que da su tobogán a los vientos lisos Este es el poema salvaje del verde, del rojo y del azul que se descansan en los silbatos de las frutas Este es el poema salvaje del árbol, de la sangre y del cielo en la tecla instantánea de los viajeros... | |
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Uno es el hombre
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Uno es el hombre. Uno no sabe nada de esas cosas que los poetas, los ciegos, las rameras, llaman misterio , temen y lamentan. Uno nació desnudo, sucio, en la humedad directa, y no bebió metáforas de leche, y no vivió sino en la tierra (la tierra que es la tierra y es el cielo como la rosa... | |
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Ala que no vuela
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Efraín Bartolomé Por Efraín Bartolomé | |
Aquí la selva Larga la soledad con que nos nutre Hora de lentos pies donde el puñal se hunde Raíz de luna helada sus venenos más fuertes Aquí el árbol anclado en el asombro: lagunas congregadas al silbo de serpientes El saraguato rasca su viejo cuerpo... | |
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Nombra el poeta...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde Colaboración: Rodrigo Gonçalves | |
Nombra el poeta con un silencio ante la cosa oscura, con un grito ante el objeto luminoso. Pero ¿qué cosa dicen de las cosas los nombres? ¿Se conoce al gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? ¿Dice mi nombre, Eduardo, algo de mí?... | |
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El tigre en celo...
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Eduardo Lizalde Por Eduardo Lizalde Colaboración: Rodrigo Gonçalves | |
El tigre en celo es como un pozo de semen, como un brazo de río: más de cincuenta veces en un día copula y se descarga largamente en la hembra, como un cielo encendido en éxtasis perpetuo, una tormenta de erecciones. Y la hembra que aúlla o vocaliza... | |
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La vida
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Marcos Ana Por Marcos Ana | |
La vida? Decidme cómo es un árbol. Decidme el canto de un río, cuando se cubre de pájaros. Habladme del mar. Habladme del olor ancho del campo. De las estrellas. Del aire. Recitadme un horizonte sin cerradura y sin llaves como la choza de un pobre... | |
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Nuevo canal interoceánico
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Mario Benedetti Por Darío Grandinetti | |
Te propongo construir un nuevo canal sin esclusas ni excusas que comunique por fin tu mirada atlántica con mi natural pacífico... | |
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Pensándolo bien
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Jaime Sabines Por Jaime Sabines | |
Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, que alrededor de los 50s son muy peligrosos la grasa y el cigarro, que hay que conservar la figura y dar la batalla al tiempo, a la vejez. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas... | |
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Sobre el promontorio, la casa era un cascarón... (fragmento)
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Marosa Di Giorgio Por Marosa Di Giorgio Colaboración: Juan Pablo Pedemonte | |
Sobre el promontorio, la casa era un cascarón macabro. Tuve miedo. La fiebre me hacía delirar un poco. Me asomé a la ventana. La medianoche tenía luna. Una alta luna, entera y sombría. Los magnolios se ilusionaban y querían estallar sus pimpollos como balas blancas... | |
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El lenguado
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José Watanabe Por José Watanabe Colaboración: Ernesto Hermoza | |
Soy lo gris contra lo gris. mi vida depende de copiar incansablemente el color de la arena,pero ese truco sutil que me permite comer y burlar enemigos me ha deformado. He perdido la simetría de los animales bellos, mis ojos y mis narices han virado hacia un mismo lado del rostro... | |
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Todo lo infiel...
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Pedro Piccatto Por Mercedes Ramírez Colaboración: Juan Pablo Pedemonte | |
Todo lo infiel se vuelve fiel apenas desciende hacia la manoel corazón... | |
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Reencarnación de los carniceros
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Oscar Hahn Por Oscar Hahn Colaboración: Rodrigo Gonçalves | |
Y vi que los carniceros al tercer día, al tercer día de la tercera noche, comenzaban a florecer en los cementerios como brumosos lirios o como líquenes. Y vi que los carniceros al tercer día, llenos de tordos que eran ellos mismos, volaban persiguiéndose... | |
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La llave (fragmento)
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Pablo Neruda Por Pablo Neruda | |
Pierdo la llave, el sombrero, la cabeza! La llave es la del almacén de Raúl, en Temuco. Estaba afuera, inmensa, perdida, indicando a los indios el almacén La Llave. Cuando me vine al Norte se la pedí a Raúl, se la arranqué, se la robé entre borrasca y ventolera... | |
