25 poemas aleatorios en audio
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Eliseo Diego En la voz de Eliseo Diego El general a veces nos decía | |
El general a veces nos decía extendiendo sus manos transparentes: así fue que lo vimo aquel día en la tranquila lluvia indiferente sobre el negro caballo memorable . Suavizaba la sombra del alero su camisa de nieve irreprochable y el arco duro del perfil severo... | |
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Salvador Novo En la voz de Salvador Novo Surco rotura nuevo mi corteza... | |
Surco rotura nuevo mi corteza dura de inviernos y de cicatrices; avanzan más profundas mis raíces a sorber a la tierra fortaleza. Despojada de flores y maleza, quemen mis hojas áridos tapices y crepiten o tristes o felices , lograda en la ceniza su pureza... | |
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Santiago Castelo En la voz de Carmen Feito Maeso Paisaje con dos encinas | |
Sobre el ardiente corazón cansado de luz flamenca y tenues resplandores ni Rembrandt ni Vermeer bordan amores como este cuadro chico y embrujado . Aquí, junto a la niebla, desvelado por canales de silbos y de flores, este lienzo de tímidos colores es una flecha herida en mi costado... | |
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José Angel Buesa En la voz de Frank Moro De pie bajo la lluvia | |
Así estás todavía de pie bajo la lluvia, bajo la clara lluvia de una noche de invierno. De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa, de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo. Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia, con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos... | |
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Gerardo Diego En la voz de Gerardo Diego Retrato epigramático | |
Fernando Villalón, almanaque de sol. Piedra picada y halo de sombrero. Si yo fuera cubista sin dejar de ser Goya, qué retrato. Y rebosando del chaleco, reloj de oro y de oro el corazón. Por la calle Lira allá va con su médium Fernando el cristianísimo, ángel rebelde del espiritismo... | |
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Pablo Neruda En la voz de Pablo Neruda Para que tu me oigas... (Poema V) | |
Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así... | |
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León Felipe En la voz de León Felipe Cristo | |
Viniste a glorificar las lágrimas... no a enjugarlas. Viniste a abrir las heridas... no a cerrarlas. Viniste a encender las hogueras... no a apagarlas. Viniste a decir: ¡Qué corran el llanto, la sangre y el fuego... como el... | |
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William Ospina En la voz de William Ospina El mongol | |
Nunca supimos cuándo la desesperante blancura se había convertido en otro imperio. El idioma del lobo era el mismo, y no le repugnó nuestra carne; Pero todo hombre sabe que a través de cada nuevo pinar es Otro el que envía sus rayos... | |
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Nicanor Parra En la voz de Pablo López del Castillo Mujeres | |
La mujer imposible, la mujer de dos metros de estatura, la señora de mármol de Carrara que no fuma ni bebe, la mujer que no quiere desnudarse por temor a quedar embarazada, la vestal intocable que no quiere ser madre de familia, la mujer que respira por la boca, la mujer que camina... | |
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Blas de Otero En la voz de Pedro María Sánchez Hombre | |
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, al borde del abismo, estoy clamando a Dios. Y su silencio, retumbando, ahoga mi voz en el vacío inerte. Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando solo... | |
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Eduardo Milán En la voz de Eduardo Milán El círculo está trazado... | |
El círculo está trazado, adentro giran los espartacos de hoy. Ayer pasaban silenciosamente las fronteras, de noche, con antorchas azules, de día bajo lluvia o sol. Hablaban en voz baja alrededor de la hoguera con palabras brasa, de noche. El canto del pájaro era un estremecimiento... | |
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Roberto Juarroz En la voz de Roberto Juarroz Dónde está la sombra... | |
Dónde está la sombra de un objeto apoyado contra la pared? ¿Dónde está la imagen de un espejo apoyado contra la noche? ¿Dónde está la vida de una criatura apoyada contra sí misma? ¿Dónde está el imperio de un hombre apoyado contra la muerte?... | |
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Jaime Labastida En la voz de Jaime Labastida Segunda aproximación a la muerte de mi padre | |
palabras para un poema) ¿Qué resta ahora de ti, padre dulcísimo? A veces pienso que la carne, que la llagada, la decisiva carne de tus hijos, cayéndose a pedazos en la carne severa de sus hijos, deshaciéndose en hilachos en la carne de los hijos de sus hijos. Pero hay también imágenes... | |
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José Hierro En la voz de José Hierro Acelerando | |
Aquí, en este momento, termina todo, se detiene la vida. Han florecido luces amarillas a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia en la noche, jadeando en la hierba, trayendo en hilos aroma de las nubes... | |
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Rosario Castellanos En la voz de Rosario Castellanos Narciso 70 | |
Cuando abro los periódicos (perdón por la inmodestia, pero a veces un poco de verdad es más alimenticia y confortante que un par de huevos a la mexicana) es para leer mi nombre escrito en ellos. Mi nombre, que no abrevio por ninguna razón, es, a pesar de todo, tan pequeño... | |
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Homero Aridjis En la voz de Homero Aridjis El tiempo de la poesía... | |
El tiempo de la poesía da un fruto de luz que cae solo en la tierra y tiembla sobre su sombra. De: Los espacios... | |
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Jaime Sabines En la voz de Jaime Sabines Espero curarme de ti | |
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una... | |
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Jaime Sabines En la voz de Jaime Sabines Dentro de poco vas a ofrecer... | |
Dentro de poco vas a ofrecer estas páginas a los desconocidos como si extendieras en la mano un manojo de hierbas que tú cortaste. Ufano y acongojado de tu proeza, regresarás a echarte al rincón preferido. Dices que eres poeta porque no tienes el pudor necesario del silencio... | |
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Octavio Paz En la voz de Octavio Paz Gran Mundo | |
Habitas un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. Hay rnoluscos resplandecientes, hay plantaciones de joyas vivas en tus alrededores... | |
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Angel González En la voz de Ángel González Para que yo me llame Ángel González | |
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y mas cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios... | |
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Marosa Di Giorgio En la voz de Marosa Di Giorgio La hija del diablo se casa... | |
La hija del diablo se casa. No sabíamos si ir o no ir. En casa resolvieron no ir. Ella paseaba con la trenza brillando como un vidrio al sol. Vestido celeste. Y las pezuñas delicadísimas, cinceladas y de platino. Con los ojos un poco redondos, insondables, se paraba frente a cada... | |
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Jorge Guillén En la voz de Jorge Guillén Descanso en el jardín | |
Los astros avanzan entre Nubarrones Hacia el último jardín. Losas, flores. ¿Qué del incidente humano? Calma en bloque. Los muertos están más muertos Cada noche. Mármoles, frondas iguales: Verde el orden. Sobre el ciprés unos astros: Más verdores. Muriendo siguen los muertos... | |
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Carlos Murciano En la voz de Carlos Murciano Dieciocho de noviembre | |
Ellos son enemigos del silencio y de la sombra. Con sus voces torpes encienden una luz en el pasillo e inventan la canción, la estrenan. Vienen hasta mi puerta, empujan, abren, entran, irrumpen en mis versos, interrumpen mi soledad y al suelo la derriban, trepan hasta mis piernas, me... | |
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Dámaso Alonso En la voz de Dámaso Alonso Segunda Palinodia: La sangre | |
He viajado por la mitad del mundo. Desde el avión miraba, insaciable, el mar, la tierra. Sólo veía sangre derramada. Y yo me preguntaba, ¿cómo?, ¿por qué?, y quería descender, palpar aquella manta roja, convencerme de que (quizá) no era sangre (tal vez un meteoro desconocido). Pero... | |
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Gerardo Diego En la voz de Gerardo Diego Emilia | |
La adelantada fuiste tú en la tierra a sonreír desde la cuna, tú, nuestra adelantada hoy en el cielo, rica de primogenitura. Si la primera entre los diez hermanos fuiste en la cuna y en la tumba, más crecida entre todos, nos preparas en nueva casa nueva cuna. Hoy es 15 de agosto y es... | |
