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25 poemas aleatorios | |
Zumban las balas en la tarde última. Hay viento y hay cenizas en el viento, se dispersan el día y la batalla deforme, y la victoria es de los otros. Vencen los bárbaros, los gauchos vencen. Yo, que estudié las leyes y los cánones, yo, Francisco Narciso de Laprida, ... | |
tímida y avergonzada dejé que me quitaras lentamente mis vestidos, desnuda Sin saber qué hacer y muerta de frío me acomodé entre tus piernas ¿es la primera vez? preguntaste, sólo pude llorar. oí que me decías que todo iba a salir bien que no me preocupara, yo... | |
Soy la gran Virginia Grüter, ¿la recuerdas? La que escupe tabaco en las esquinas y está ronca de pegar gritos y camina como una estela pintarrajeada y tambaleante. Soy Marguerite Durás con su joven amante y su vida refinada y alcohólica. Soy Simona de Beauvoir con todo... | |
Paz sobre la constelación cantante de las aguas Entrechocadas como los hombros de la multitud Paz en el mar a las olas de buena voluntad Paz sobre la lápida de los naufragios Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas Y si yo soy el traductor de las olas Paz también sobre mí. ... | |
Arbolé, arbolé seco y verde. La niña de bello rostro está cogiendo aceituna. El viento, galán de torres, la prende por la cintura. Pasaron cuatro jinetes, sobre jacas andaluzas. con trajes de azul y verde, con largas capas oscuras. Vente a Granada, muchacha. La niña no los escucha. ... | |
Sobre el llano fulgura el falso hielo de la más clara niebla, ya sólo vamos por un camino de lentos bosques hacia esferas de niebla que se detienen en la sustancia lúcida. Giramos horas y horas con una lámpara y en el largo reflejo otra luz otra lámpara sin tregua miro, de vidrio y opalina corona ... | |
En el oro más fino cincelado. Cuántas veces dedos anhelantes lo habrán apartado para que una melena oliendo a mujer cayese abandonada sobre unos hombros mórbidos. Ahora, muerto en esta vitrina, parece reírse de nosotros, reprocharnos que... | |
Regresarás del llanto en la postrera cumbre Tu oído sensitivo desliará el soplo de flautas Que te anuncian con cara deslavada Por el fútil contacto de fluidos Tu mano trémula se aferrará al báculo torpe Como las hierbas huérfanas al borde del abismo ... | |
Virgen, eternal esposa del Padre, que d 8242;ab initio te crió, por benefiçio desta vida congoxosa; del jardín sagrado rosa, e preçiosa margarita, fontana d 8242;agua bendita, fulgor de graçia infinita por mano de Dios escrita, ¡O Domina glorïosa! Inefable, ... | |
La ciudad encendida millares de ojos fijos abiertos en lo oscuro mientras el sol rey de oros se solaza en vajillas y vitrales Una ciudad donde los niños llueven como si Dios soltara las compuertas y empezara el diluvio cuarenta días y cuarenta noches en la celebración del reinado del hambre. ... | |
el día de tu muerte se hizo un árbol de fuego en lo más dulce de mi mujer. el día de tu muerte. cayeron pájaros del costado izquierdo de mi mujer. una bugambilia le nació. le nació uno de esos dolores que te dolían. eras lento con esos dolores. amargo como un animal herido. y nunca... | |
Pero el vaso en sí mismo no se cumple. Imagen de una deserción nefasta ¿qué esconde en su rigor inhabitado, sino esta triste claridad a ciegas, sino esta tentaleante lucidez? Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil. Epigrama de espuma que se espiga ante un auditorio anestesiado, ... | |
Con un amor que nace nace cada vez el primer amor y el primer amante. Con un amor que muere, muere, cada vez, el amor y todos los amantes. Con cada nuevo amor tercamente renacemos para ¡tercamente! morir en goce y tortura eternos. Selección: Johanna Godoy | |
desafiamos al tiempo montadas en el arco del triunfo saldado el viejo error lo demás es peaje - la ley de gravedad que hace lo suyo un temblor de violencia al despertar - no habrá estatuas de sal en esta fiesta la cuenta regresiva le oprime el corazón a la piedad nada de palabritas ... | |
Es la fiesta del Intip-Raymi. No luce aún el Oriente, Y ya el Inca se apercibe Al holocausto solemne. En pompa regia, descalzo, Con su estirpe y sus mujeres, Deja el regalo del sueño, Deja la paz de su albergue; Y, en la antigua, extensa plaza Bajo emplumados doseles, Aguarda mudo y contrito ... | |
Este cuerpo tan denso con que clausuro todas las salidas, este saco de sombras cosido a mis dos alas no me impide pasar hasta el fondo de mí: una noche cerrada donde vienen a dar todos los espejismos de la noche, unas aguas absortas donde moja sus pies la esfinge de otro mundo. ... | |
Quédate, me dijo, y lo toqué. De: El Verde que Perdí Selección: Guido Ferrer. | |
Va ligera, va pálida, va fina, cual si una alada esencia poseyere. Dios mío, esta adorable danzarina, se va a morir, va amorir... se muere. Tan aérea, tan leve, tan divina, se ignora si danzar o volar quiere; y se torna su cuerpo una ala fina, cual si el soplo de Dios la sostuviere. ... | |
Uno quisiera siempre tener su mano amiga, su buen pan compañero, su dulce café, su amigo inseparable para cada momento. Quisiera no encontrar un solo fruto amargo, una casa sangrando, un niño abandonado, un anciano caído debajo del fracaso. Pero a veces los días se ponen grises, ... | |
La caída del árbol le distingue. Lento, si asciende, su atracción no crece. Sólo el árbol, quedando empieza a destruir su espacio; quemándose,retorna. Ya en los ojos la imagen bien hilada, las ramas vacilan en su incendio. Y los ojos, las piedras, sus hojas abren al nuevo siglo, que en mi sangre cruje. ... | |
Sucede a tu silencio la tristeza; el ciego lamentar de unos labios en el rostro pertinaz y retenido de tu cuerpo eclipsado por el tiempo. Lejano está el resonar de dos alas que infinitas nos dieron el amor; el frágil suspiro adolescente que súbito llega hasta el sollozo. Todo pasa. ... | |
Aunque te rompas, frágil bóveda, en mil pedazos esta noche estrellada yo tengo que gritar en este bosque inglés de robles pensativos y altos pinos sonoros. He de arrancar los árboles a puñados convulsos he de batir el cielo con mis manos cerradas y he de llorar a voces este dolor... | |
Guardiana de las tumbas; botín para mi hermano, el de la corva garra de gavilán; nave de airosas velas, nave graciosa, sacrificada al rayo de las tempestades; mujer que asienta por primera vez la planta del pie en tierras desoladas y es más tarde nodriza de naciones, ... | |
Con empeño busqué agradar a los hombres, pero satisfacerlos es una meta inalcanzable. Creo que la templanza es un tesoro para el buen caballero y la piedad es la virtud donde mejor depositar la confianza. (Traducción y recopilación: Teresa Garulo) | |
El encuentro con la amada tanto alguna vez, es un simple detalle, casi un programa hípico en violado, que de tan largo no se puede doblar bien. El almuerzo con ella que estaría poniendo el plato que nos gustara ayer y se repite ahora, pero con algo más de mostaza; el tenedor absorto, ... | |
