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25 poemas aleatorios | |
Imagino la nieve, la ira sobre Nínive, la alegría oceánica de Tarsis adonde nunca iré, nunca tendré un lugar en el mundo sino este oscuro vientre donde late el mar como una culpa, el tiempo en tempestad, mi corazón que sueña con nacer, con ser dado a otra luz en otra vida. Yo di la mía ... | |
Quien evoca la palabra en el templo de Barra de Panteones, sabe que la aniquilación es el instante del origen. Quien la desmenuza para encontrar siquiera uno de sus sentidos, olvida que el visitante aparece donde el mundo comienza a disiparse. | |
Beso tus ojos tristes como suele sus reliquias besar, en tanto reza, una anciana piadosa. Y tu cabeza que a perfumadas liviandades huele, beso, porque mi beso te consuele, mi beso que es unción y que es tristeza, mi beso que está limpio de impureza, mi beso que no mancha y no duele. ... | |
Que el hombre del sueño no llegue tsé-tsé, no me vea abandonado a merced del león y sea tarde para mutar en masai y lanza, es decir: La vida! El Africa..! y no también: la mamba que todos mis atardeceres han deseado un HollandHolland partir el cráneo del búfalo, un único balazo, ... | |
Y cuando llegue el día, ¿qué salvaré de mi cajón de tiempo? ¿Cuántos momentos podré llamar, sin duda ni vergüenza, Vida? * Se desnudó mi árbol. Ya no he de ver sus hojas flotando leves. * ¿Y el corazón? Suspendido en las ramas frágiles del deseo. ... | |
Sé que piensas en mí porque los ojos se te van para adentro y tienes detenida en los labios una sonrisa que sangra largamente Pero estás lejos y lo que piensas no puede penetrarme yo te grito Ven abre mi soledad en dos y mueve en ella el canto haz girar este mundo detenido Yo te digo . ... | |
Cuando sonríe toda la gracia está en su boca y la alegría como una fiesta entre sus ojos. Hay en su voz Estallar de gorjeos infantiles Entre inflexiones de ternura maternal. Su risa, Ejercicios de fuga de íes Entre dos disonancias de rubíes. Son como golosinas, en la suavidad ... | |
Que algo me va quedando es evidente de este claro pedazo de papel de esta melancolía fantástica de encontrar este claro papel de hace unos meses. El papel dice agosto y estamos a febrero el papel dice números y recuerda una fecha. Si hay algo indestructible cuánto... | |
no es que los poetas mientan es que los mentirosos quieren hacer poesía (Selección: Juan Daniel Perrotta) | |
El cuerpo quiere rendirse y no sé como aguardas todavía en vez de maldecir. Nada pasa. Se mueven algunos tallos; un silbido entra por la ventana. Tienes que aprender a alejarte y no digas después dónde estuviste. Cómo podrían entender Los que no han aruñado las paredes. ... | |
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti pero a ti no te amarán como te amaba yo. | |
¡Cuán rápida desciende la arena ante mi vista; y cada leve grano lleva un mísero instante de mi vida! ... Tardos los juzga el Tiempo, y el curso precipita, y el frágil vidrio estalla entre las manos de la Muerte impía: Al viento arroja el polvo con bárbara sonrisa; y amor, gloria, ilusiones al borde ... | |
Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata ... | |
Ya son las doce mi exasperada Hay una pequeña desgracia allá afuera entre nosotros y el fin Repite la sílaba única la que ensombrece lo que siempre fue purpúreo El alma en el mundo quema es desierto Y no hay más boca para su sed Selección: Eduardo Milán y Ernesto ... | |
Esta mano que hoy coge la pluma como si fuera llave del futuro o conociera la voz de mi pasado ha de ser mañana hueso desnudo, inmóvil para siempre, solitario. Y más tarde será menos: polvo con calcio, mudo, amarillento. Esta mano que escribe obediente palabras, silencios, ... | |
Cuando en la noche te envuelven las alas de tul del sueño y tus tendidas pestañas semejan arcos de ébano, por escuchar los latidos de tu corazón inquieto y reclinar tu dormida cabeza sobre mi pecho, diera, alma mía, cuanto poseo; ¡la luz, el aire y el pensamiento! Cuando se clavan tus ojos ... | |
Tengo la dicha fiel y la dicha perdida: la una como rosa, la otra como espina. De lo que me robaron no fui desposeída: tengo la dicha fiel y la dicha perdida, y estoy rica de púrpura y de melancolía. ¡Ay, qué amante es la rosa y qué amada la espina! Como el doble contorno ... | |
Mi espejo, corriente por las noches, se hace arroyo y se aleja de mi cuarto. Mi espejo, más profundo que el orbe donde todos los cisnes se ahogaron. Es un estanque verde en la muralla y en medio duerme tu desnudez anclada. Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos, mis ensueños ... | |
Rompe el cristal del silencio cantar de grillos y ranas, la luna y su séquito de estrellas emergen del horizonte la noche tiende su alfombra, luz fantasmal se posa sobre la tierra, danzan las sombras al compás de la algarabía pasa la luna y su séquito de estrellas Selección del ... | |
Señor, señor, me vendes emoción Antes que todo descarte el machismo Evada la lujuria Desvístame de la sumisión Joven, joven, te vendo mis años mozos A cambio de un poquito de emoción Sentirme elogiada un poquito Cada segundo y con tentación Señor, señor, joven, joven ... | |
La eternidad por fin comienza un lunes y el día siguiente apenas tiene nombre y el otro es el oscuro, al abolido. Y en él se apagan todos los murmullos y aquel rostro qua amábamos se esfuma y en vano es ya la espera, nadie viene. La eternidad ignora las costumbres, le da lo mismo rojo... | |
Serán éstos los 206 aristocráticos huesos de mi padre? Todos completos, con su maxilar inferior, su frontal, sus falangetas, su astrágalo, su vomer, sus clavículas? No se habrán confundido en la Fosa Común con los de un vagabundo de esos que abundan en las calles... | |
Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos... | |
Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos, escrita a Don Gaspar de Guzmán, Conde de Olivares, en su valimiento No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo. ¿No ha de haber... | |
Tu beso fue en mis labios de un dulzor refrescante. y moras negras me dio tu boca amante. Cansada me acosté sobre los pastos con tu brazo tendido, por apoyo. Y me cayó tu beso entre los labios, como un fruto maduro de la selva o un lavado guijarro del arroyo. Tengo sed otra vez, amado mío. ... | |
Todo fue así: Sahumábase de lilas y de heliotropo el viento en tu ventana; la noche sonreía a tus pupilas, como si fuera su mejor hermana... Mi labio trémulo y tu rostro grana tomaban apariencias intranquilas, fingiendo tú mirar por la persiana, y yo, soñar al son de las esquilas. ¡Vibró el chasquido ... | |
