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25 poemas aleatorios

 

   Sed sin sed

   Tomás Segovia

primeros versos

Es el labio que sube el agua A ser luz de la sed Pero es allí donde no eres sedienta Donde nacemos juntos Hijos de un mismo don Donde el agua ya no repara Sino inaugura Y en el sorbo empieza la sed ya iluminada En el punto en que se hace al agua iluminante. ...

 

   Salvaje

   Juana de Ibarbourou

primeros versos

Bebo del agua limpia y clara del arroyo y vago por los campos teniendo por apoyo un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido. Así paso los días, morena y descuidada sobre la suave alfombra de la grama aromada, comiendo ...

 

   Me atreví a archivarte...

   Carmen Naranjo

primeros versos

Me atreví a archivarte y te archivé en la t de testimonio. Época de tu época respondona en silencios mezquina en altitudes valle de quehaceres para develar tiempos en que mejor es no hacer nada.

 

   Bienvenida

   Nora Méndez

primeros versos

Pasarán pasarán las horas con su bastón de siglo en el acordeón de Espronceda en elipse de carbón traerán minutos de cueva segundos disueltos en la efervescencia de un átomo nariz fruncida del mundo donde agonizan lentas orugas lentas mamíferos reptiles ...

 

   Noches en la madre

   Rosa Cruchaga De Walker

primeros versos

Noches de nifia; siempre en su costado, como lluvia en la lluvia, iba y venía. Un levántate escondo, como Lázaro que arrebatan de madre en piedra tibia. No alcancé a ser su sangre: sólo el pálido néctar que la nutrió y empobrecía. Yo era un bulbo profundo: allí llegaron por las venas ...

 

   Al revés del vestido...

   Emilio Adolfo Westphalen

primeros versos

Al revés del vestido invisible del rey de la historieta -la Poesía es la tela visible- (o más bien audible) desprovista de consistencia...

 

   Madre, llévame a la cama

   Miguel de Unamuno

primeros versos

Madre, llévame a la cama. Madre, llévame a la cama, que no me tengo de pie. Ven, hijo, Dios te bendiga y no te dejes caer. No te vayas de mi lado, cántame el cantar aquél. Me lo cantaba mi madre; de mocita lo olvidé, cuando te apreté a mis pechos contigo lo recordé. ¿Qué dice el cantar, ...

 

   Espacio (Fragmento)

   Juan Ramón Jiménez

primeros versos

Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo. Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo por vivir. No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin. Y lo que veo a un lado y otro, en esta fuga, rosas, restos de alas, sombra y luz, es sólo mío, ...

 

   Acheronthia atropos

   Esteban Charpentier

primeros versos

Ha llegado el tiempo de andar en poemas, alguien ha dado la señal de los últimos soles y las primeras lunas. Voy a caer sobre ti como una bendición tardía. Ya no soy yo el que va de tu mano, el que te lleva de ojos. Por eso digo que no me busques, ni siquiera en la tristeza, ya no estoy , ...

 

   Dos canciones

   José Coronel Urtecho

primeros versos

I Cuando ya nada pido y casi nada espero y apenas puedo nada es cuando más te quiero. II Basta que estés, que seas que te pueda llamar, que te llame María para saber quién soy y conocer quién eres para saberme tuyo y conocerte mía mi mujer entre todas las mujeres.

 

   Al árbol que hay en medio de los pueblos

   Rosario Castellanos

primeros versos

Por caminos de hormigas traje el pie del regreso hasta este corazón de alto follaje trémulo. Ceiba que disemina mi raza entre los vientos, sombra en la que se amaron mis abuelos. Bajo tus ramas deja que mi canto ...

 

   El Dominus tecum, o la beata y el fraile

   Bartolomé José Gallardo

primeros versos

En el pío ejercicio de domarle la carne a una beata, el reverendo padre fray Sulpicio, práctico medicante de estos males, la hacía cala y cata, sabiendo, por el uso de su oficio, que el cuidado primero en casos tales siempre ha de ser descabezar el vicio. Érase el reverendo un frailejón tremendo, ...

 

   Ruego

   Silvina Ocampo

primeros versos

Quiero otras sombras de oro, otras palmeras con otros vuelos de aves extranjeras, quiero calles distintas, en la nieve, un barro diferente cuando llueve, quiero el férvido olor de otras maderas, quiero el fuego con llamas forasteras, otras canciones, otras asperezas, que no haya conocido ...

 

   Separación (II)

   José Moreno Villa

primeros versos

Esta felicidad fugitiva, esto que se me va de las manos, esto que me devora los días esto que se llama boca, ojos, pecho, piernas amadas, corazón alígero, mente como la brisa del amanecer, pretendo loca y tercamente fijar de modo que a tientas en la noche, si despierto, ...

 

   Porque en mi casa sucede de todo

   Mario Meléndez

primeros versos

Aquí se baila al ritmo de las estufas se canta como los grillos más desesperados se aprende a desnudar al viento que nunca nos muestra su trasero y en noches de luna llena jugamos a ser felices midiéndonos los colmillos Porque en mi casa sucede de todo y los pocos ratones ...

 

   Y nunca te canté...

   Juan Lozano y Lozano

primeros versos

Y nunca te canté! Con graves palabras me dirás: “Yo no te inspiro”. No, no es que falte inspiración, tú sabes, es que las cosas que a decirte aspiro son de aquellas tan hondamente suaves...

 

   De la vigilia estéril

   Rosario Castellanos

primeros versos

I No voy a repetir las antiguas palabras de la desolación y la amargura ni a derretir mi pecho en el pomo del llanto. El pudor es la cima más alta de la angustia y el silencio la estrella más fúlgida en la noche. Diré una vez, sin lágrimas, como si fuera ajeno el tema exasperado de mi sangre. ...

 

   A la espera de la oscuridad

   Alejandra Pizarnik

primeros versos

Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas ...

 

   f- (de Urca*)

   Graciela Cros

primeros versos

Ruega por cardamomo, por benjuí, por canela; en aguardiente de jengibre empapa su pobreza de padres Ruega en quejumbrosa instancia: confuso monje, corazón descalzo sitiado por los días, reminiscente, obtuso Ruega el extranjero, niño eslabón que fuera oscilante fantasma elusivo ...

 

   A orillas del East River (II)

   José Hierro

primeros versos

Yo ya no lloro, excepto por aquello que algún día me hizo llorar: los aviones que proclamaban que todo había terminado; la estación amarilla diluida en la noche en la que coincidían, tan sólo unos instantes, el tren que partía hacia el norte y el que partía hacia el oeste y jamás volverían ...

 

   A qué región...

   Ada Salas

primeros versos

A qué región me llegaré a buscarte ahora que reposas a mi lado en forma de deseo hombre cuya belleza apenas conocía. Cada día me ciñe su cilicio de ausencia. Me has herido de vida desde toda tu muerte y no hay sueño bastante a tu vacío. (De: La sed)

 

   Amor ausente

   Elsie Alvarado de Ricord

primeros versos

Siempre estás allá, como el mañana. Procurando abreviar la espera mía, amanezco mil veces cada día y echo a volar el cielo en la ventana. Para encender una esperanza vana, para aromar de músicas la vía y constelar la soledad vacía le basta al hombre con su sed humana. ...

 

   Soneto

   Vinicius De Moraes

primeros versos

Esa mujer que se arroja fría y lúbrica en los brazos, y a sus senos. Me aprieta, me besa y balbucea versos, rezos a Dios, votos obscenos. Esa mujer, flor de melancolía que ríe de mis pálidos recelos, la única entre todas a quien di caricias que jamás a otra daría. Esa mujer que a cada amor ...

 

   Raíz al aire

   Luis Cardoza y Aragón

primeros versos

Yo me acuerdo de niño jugando con mis velas sobre los mares de las sábanas y los mapas de goteras. Su follaje, la noche misma. Un río lo cruzaba como inmensa bofetada de luz. No hay destierro, sueño a sueño, mi vida en el alba eleva todavía su leal insignia de invisible...

 

   Petición al buhonero

   Consuelo Tomas

primeros versos

Véndeme si puedes un canario amarillo que cante notas rojas los aretes que le faltan a la luna el diente de un lagarto que no llora un reloj que dé las 12 en mi esperanza el blues ancestral asesorando al humo la carrera del conejo y la tortuga la lujuria de Blancanieves y los siete pecados capitales ...