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25 poemas aleatorios | |
Tus lindos ojuelos me matan de amor. Ora vagos giren, o párense atentos, o miren exentos, o lánguidos miren, o injustos se aíren, culpando mi ardor, tus lindos ojuelos me matan de amor. Si al final del día emulando ardientes, alientan clementes la esperanza mía, y en su halago... | |
71 Nutro mis luchas con el sepia oscuro de tierra fértil. 72 Nació nuestra la amargura prístina del sepia claro. 73 Tan preciso es el marrón Van Dyck de tus pupilas. 74 casascalzadas todas urdidas por la morriña turrón 75 El tierra sombra hace soñar con perros, frondes y huertas. ... | |
Extraño no decirlo y hablar hidras pensadas o hacer poesía y cálculo, extraño no contarte que el cianuro Cifran viene sobre las diez, o viene Rilke el poeta a contarme que sí, que de veras tú pasas a mi sangre pero de qué nos sirve. Veneno y sombra extraña, extraño no decirlo, ... | |
Aquí en el lado izquierdo, donde duele la herida con más fuerza y el ruido de la muerte es más intenso: me ha crecido una flor esta mañana. Aquí en el lado izquierdo, donde, a veces, la sombra me entreteje con sus ramas de hiedra y de silencio: me ha crecido una flor esta... | |
Abusé de tí, malamada. Te maltraté como al peor de los esclavos. Te obligué a desnudarte ante los otros, a descender conmigo hasta los bajos fondos. Eras objeto de saciedad y de goce: Acudías como una perra obediente a mi llamado. Cuántos pasaron por encima de ti como caballos ... | |
Y ahora, aquí está frente a mí. Tantas luchas que ha costado, tantos afanes en vela, tantos bordes de fracaso junto a este esplendor sereno ya son nada, se olvidaron. Él queda, y en él, el mundo, la rosa, la piedra, el pájaro, aquéllos, los del principio, de este final asombrados. ... | |
Una cotorra, un timbre postal, un gato, un perro, algún espantapájaros cualquiera, alguien que, si recibe una dosis de amor, no segregue anticuerpos, no cree resistencias sino que simplemente asimile. Asimile sin intoxicaciones peligrosas y sin alteración de su naturaleza. Y luego, ... | |
Una luna creciente cabalga entre mis piernas. En sus muslos se dora, corcel, el sol naciente. Que el marido paloma, la ciruela rotunda. Esta esposa que soy la caracola. La más morena liebre en mi varón se eleva. Horizonte me habita de guayaba y de curva. El eje de mi cuerpo de mi cuerpo es el eje. ... | |
Dejémoslo claro de una vez por todas, hay otras muchas posibilidades, como, por ejemplo, pasar de largo y ni mirar siquiera, o bien, merodear con discreción por las orillas de ese mar que lleva a tu cintura haciendo circunloquios, pero sin hablar, o zambullirse en ti... | |
Esas casas viejas de las calles solas, esas casas viejas y destartaladas en que la carcoma de los años idos desunió las tejas y honrado los nidos; esas agrietadas casos españolas de churriguerescas y rancias portadas con el monograma del Señor Jesús: tres letras en relieve... | |
Somos inocentes, gritábamos desde los trenes. ¿Era de noche o de día? ¿Estábamos vivos o muertos? Asomados por el tragaluz mirábamos la inmensa llanura. De pronto un mugido nos traía el recuerdo de Ifigenia y volviéndonos hacia nuestros hijos los apretábamos contra el pecho. ... | |
La banda gigante, como los alones de su sombrero provocador al frente, quiere romper, inaugurar lo enorme. (Lo enorme, cariñosamente, brilla). ¡La banda gigante, como las ligas gigantes, el teipe en la pelota, el batazo en lo azul un descampado de Domingo! ¡La banda gigante, ... | |
Has recorrido en madrugada insomne cada uno de tus infiernos. Callas. Vociferas y callas en tres tiempos que son uno en trinidad de absoluto silencio. Te desdices y te acabas lentamente y lentamente. Eres pasto de un Dios ciego que te roe en seco sabor de hueso. | |
En desnudez intacta, escalofrío, desmayo y sueño. Debajo de sus senos nace un río que olvida los temblores de su cuerpo). ¿Te quieres dar a mí hasta palidecer desmayada en la noche? ¿Y que tu cabellera encienda los trópicos íntimos del amor? ¿Sentir la claridad... | |
fue la prima que entonces se casó luego hubo baile piano y batería mucho vino yo diría que gentes más bien pobres con los trajes de muerto de las fiestas nevaba muchos viejos que echaban la colilla en un barreño y sacudían la mota mucha música la pizpireta que se está bajando las bragas ... | |
No puede ser. Veíamos través de densas capas de materia escuchábamos voces en la noche sorda Bebíamos la realidad que estaba y no estaba, porque fluía en el arroyo de la percepción Así nos amábamos y no nos amábamos, nos dábamos el sol y la muerte en los labios húmedos | |
Este sueño sin párpados es un rumor herido y este aire de vida es un redondo sueño donde tus ojos ruedan y me siento su dueño en el agua que juega consumiendo el gemido Eres mi agua mi fuego mi primera noticia la pregunta que envuelve la palabra que asoma su voz hiela en el aire ... | |
Alguien ya contó los días, Alguien ya sabe la hora, Alguien para Quien no hay ni premuras ni demora. Albornoz pasa silbando una milonga entrerriana; bajo el ala del chambergo sus ojos ven la mañana, la mañana de este día del ochocientos noventa; en el bajo del Retiro ya le han perdido ... | |
Pero tú no te reconoces como mía Luces dispersas te saludan como suya Siempre igual en todas partes siempre primero a ti mujeres apagadas A pesar de ciudades y ciudades de rostros y rostros de semejanza y semejanza Lo que tocas me niega Ascensos y descensos no me tienen ... | |
La más inofensiva, la más sana, la que nunca produjo salpullido a nadie; la que hasta ahora que yo sepa a nadie le ha pasmado la alegría; la pájara, la pajarita que nos hizo volar sin ser aviones; la que a mansalva nos hizo sudar miel, quedar absortos hasta sacar en conclusión que el mundo ... | |
Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre. Mi voz: Pequeña línea, pequeña canción que nos separa de las cosas. Estamos lejos de mi voz y el mundo, vestidos de humedades blancas. Estamos en el mundo y con los ojos en la noche. Mi voz es fría y sucia como la piel ... | |
Navacerrada, abril Los dos solos. ¡Qué bien aquí, en el puerto, altos! Vencido verde, triunfo de los dos, al venir queda un paisaje atrás: otro enfrente, esperándonos. Parar aquí un minuto. Sus tres banderas blancas -soledad, nieve, altura- agita la mañana. Se rinde, se me rinde. ... | |
Es mi amor como el oscuro panal de sombra encarnada que la hermética granada labra en su cóncavo muro. Silenciosamente apuro mi sed, mi sed no saciada, y la guardo congelada para un alivio futuro. Acaso una boca ajena a mi secreto dolor encuentre mi sangre, plena, y mi carne dura y fría, ... | |
Escuchas morador? No cesó nunca este rumor de astros Dentro de ti grandes sombras lo escuchan Son dos silencios desiguales La noche de tu oído Es violenta y cerrada y sin estrellas En ella la mudez escucha Pero no has muerto si no muere todo El amor te deshace... | |
De niño mi madre me decía que las voces no desaparecen, que flotan en el cielo, que solo los poetas podían escucharlas y recogerlas. Que las voces del pasado se escuchan en el bosque encantado o en soledad. O en los manteles flameados de los hoteles de extravagantes ciudades. ... | |
