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25 poemas aleatorios | |
Con toda la vida por delante sólo queda pensar en la muerte. El rencor sube a mi garganta y vuela con mi destino como un vómito, como un pájaro: la vida que empujo, la que arrastro. | |
seres inquietantes como nuevas especies que vivieran en un espacio tangente con el nuestro, acechando nuestra autonomía y superioridad. Nosotros no oímos hablar demasiado del siglo pero el sol nos encuentra parados en su centro. Olvidamos bien pronto el olor a pólvora... | |
Al emir Abderrahmán II pidiéndole protección contra Yabir, gobernador de Elvira | |
Hacia el de la generosidad y la gloria fueron mis cabalgaduras, desde lejos, abrasadas por el fuego del mediodía, para que repare mis quebrantos, pues es el mejor reparador, y para que me proteja del señor de la injusticia, Yabir. Mis hijos sin padre y yo estamos en sus manos, ... | |
fue la prima que entonces se casó luego hubo baile piano y batería mucho vino yo diría que gentes más bien pobres con los trajes de muerto de las fiestas nevaba muchos viejos que echaban la colilla en un barreño y sacudían la mota mucha música la pizpireta que se está bajando las bragas ... | |
además de las malas profesoras nos ofrendaste una amarga pupila yo vi los dedos de jim morrison apagando las velas de parís el corazón de jim morrison cayó en las cataratas del niágara no hay saliva que lleve al olvido nadie guía gratuitamente al olvido y después de aquel sueño ... | |
Tu voz contra el atardecer. El viento empuja sobre el cristal las ramas de los altos encinos. Tu voz llena el espacio. Y no hay instrumentos para tu canto. Tu voz dibuja signos en el viento La noche va bordeando en silencio ese núcleo donde la luz se detiene todavía mientras tu voz, ... | |
En esta cárcel de mi alma giro sin huellas. Soy la rosa ya palidecida, la hoja temerosa que tiembla entre tus alas, un nido vacío. Detrás de mí, están el suspiro largo y frío, una lejana música, ardida piel prohibida. Soy un amor de soledad, lleno de sombra, una fría ceniza de ilusión, ... | |
Sentadito en la sombra -solemne con tu bocio exoftálmico; cruel (en apariencia, al menos, debido a la hinchazón de los párpados); frío, frío de repulsiva sangre fría. Sentadito en la sombra miras arder la lámpara En torno de la luz hablamos y quizá Uno dice tu nombre. (En septiembre. Ha llovido) ... | |
Cuando nos besamos trituramos un ángel. Su última voluntad será nuestro deseo. Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores, su sombrero de plumas, barajas manoseadas por tahures y ahora hay que hacerlo entrar, ofrecerle licor (que él lee en la oscuridad). ... | |
De estatura mediana, Con una voz ni delgada ni gruesa, Hijo mayor de profesor primario Y de una modista de trastienda; Flaco de nacimiento Aunque devoto de la buena mesa; De mejillas escuálidas Y de más bien abundantes orejas; Con un rostro cuadrado En que... | |
Bajo esta roca pulida para la muerte, yace la sombra de un hombre. No hay nada aquí de valor sino huesos blancos de sal. No hay nada aquí de valor sino huesos. No hay nada aquí de valor. No hay nada aquí. No hay nada. No hay. No. Viajero, detén tus pasos y asegúrate que la sombra ... | |
Quisiera, pluma mía, que de deidad un resplandor tuvieras, para que en este día, a pesar de la invidia, te excedieras; pluma de Homero fueras que tanto el mundo alaba, o aquesta lira maravillosa octava. Dijera de Feniso, Apolo desta edad, milagro nuevo, cuanto miro preciso en su elocuencia ... | |
Al viejo primate, las nubes de incienso; al héroe, los himnos; a Dios, el inmenso de bosques y mares solemne rumor; al púgil que vence, la copa murrina; al mártir, las palmas; y a ti, la heroína, las hojas de acanto y el trébol en flor. Hay versos de oro y hay notas de plata; mas busco, ... | |
Déjame volartierra parida marcado por la placenta de la angustia Déjame volar y hacer mi nido en la estrella que llora consternada porque un cordero no tiene pastor redil un poco de agua y un manojo de hierba 2000 | |
Para callar no necesito mi silencio. Me muevo. Se mueve la hoja que cae y no lo sabe. El aire es la denuncia natural del tiempo. Para callar no necesito mi silencio. No puedo remover una pestaña sin tocar un rostro. La palabra es injusta si la tengo. Para callar no necesito mi silencio. ... | |
Duele menos la mordida del saguate que la del joven poeta codiciando ascender hasta donde nunca llegamos Selección del autor | |
El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos: Aunque le pese. El lector tendrá que darse siempre por satisfecho. Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado, Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad ¿Respondió... | |
DÉJAME ser el huésped de tu boca, la lentitud con que el calor recorre tu desnudo. Soy como el frío de una noche desierta, pronto a buscar cobijo en los derrumbaderos donde hace el nido la melancolía. Hay tanto resplandor, la luna es tanta que me deslumbras con la calidez de tu silencio, ... | |
A Pedro Penelas y Tomas Abad, mis abuelos No preguntaron nada. Vinieron en los barcos del hambre y la tristeza, traían calderos, baúles, rezos. Viajaron desde el bosque sobre el mar de la noche. Campesinos absortos, insurrectos. Eran hijos de viejos labradores, ... | |
Amor, contigo sólo y con la ola en risa nueva y prisa apresurada. Que tu boca me aloca, desbocada, con bocados de mar y caracola. Amor, ¿estoy contigo a solas, o la luna cambia mi sombra desvelada? ¿O es tu boca la poca, la tasada punzada que me toca y que me inmola? ¡Oh, cuánto... | |
I Sombra muerta el corazón del mar entre giros de viento hundiéndose al primer asomo. Muerta la sombra. II Vacías barcazas, como si llevaran muertos, se deslíen borrosas. Las recuerdo en las (transparentes) manos que (aún) se buscan. III Brillo sobre ruinas ignora el ojo ... | |
Nunca he visto gozosa a la discordia. No conozco el olor que tiene el campo después de la batalla. Nunca he visto caballos sin jinete entre las picas vagar y entre los muertos. No conozco la voluntad de ser invulnerable ni el estupor que nace con la herida. | |
Mil veces me engañó; más de mil veces abrió en mi corazón sangrienta herida; de los celos la copa desabrida me hizo beber hasta agotar las heces. Fue en mi vida, con todas sus dobleces, la causa de mi angustia —no extinguida— aunque, ¡pobre de mí!, toda la vida su mentiroso... | |
I Cuesta mucho esta forma de instalarse. Parecemos bandidos de TV Que deben cuidarse de la policía. Dentro de unos años, Cuando mis confesiones sean leídas públicamente En las Academias Naturalistas, Nadie querrá creer lo que luchamos por incendiar Estos momentos. ... | |
Te canto como si fuera a morir. Esto quiere decir: me mato cantándote y da pie para soltarle las polleras a la metáfora, e hilar cosas preciosas para la boca de una señorita. Pero mejor, te contracanto bajo las linternas enmohecidas justamente a la entrada del invierno donde mi guitarra ... | |
