☰ men
 
palabra virtual

La muchacha ebria    
    Editora del fonograma:    
    Entre voces. FCE    
por David Huerta    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

La muchacha ebria


Este lnguido caer en brazos de una desconocida,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadveres;
este pensarse rbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante dursimo en que una muchacha grita,
gesticula y suea por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grvida de sangre y leche,
de nios que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancola
me hirieron como el llanto pursimo,
como las nuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con slo negra barba
y feas manos de miel se baan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lgrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche y era una santa noche
me entregara su corazn derretido,
sus manos de agua caliente, csped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pjaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que saba a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orqudea martirizada.

Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonrer estpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre ser una lmpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.

Por la muchacha ebria, amigos mos!



EFRAN HUERTA






regresar