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palabra virtual

El romanticismo    
    Editora del fonograma:    
    Fidias, S.A.    
por Gemma Cuervo    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

La carta


Mi carta, que es feliz, pues va a buscaros,
cuenta os dar de la memoria ma.
Aquel fantasma soy que, por gustaros,
jug estar viva a vuestro lado un da.

Cuando lleve esta carta a vuestro odo
el eco de mi amor y mis dolores
el cuerpo en que mi espritu ha vivido
ya durmiendo estar bajo unas flores.

Por no dar fin a la ventura ma,
la escribo larga... casi interminable...
Mi agona es la brbara agona
del que quiere evitar lo inevitable!

Hundindose al morir sobre mi frente
el palacio ideal de mi quimera,
de todo mi pasado, solamente
esta pena que os doy borrar quisiera.

Me rebelo a morir, pero es preciso...
El triste vive y el dichoso muere!...
Cuando quise morir, Dios no lo quiso;
hoy que quiero vivir, Dios no lo quiere!

Os amo, s! Dejadme que habladora
me repita esta voz tan repetida;
que las cosas ms ntimas ahora
se escapen de mis labios con mi vida.

Hasta furiosa, a m que ya no existo,
la idea de los celos importuna;
Juradme que esos ojos que me han visto
nunca el rostro vern de otra ninguna!

Y si aquella mujer de aquella historia
vuelve a formar de nuevo vuestro encanto,
aunque os ame, gemid en mi memoria;
Yo os hubiera tambin amado tanto!...

Mas tal vez all arriba nos veremos,
despus de esta existencia pasajera,
cuando los dos, como en le tren, lleguemos
de vuestra vida a la estacin postrera.

Ya me siento morir!... El cielo os guarde.
Cuidad, siempre que nazca o muera el da,
de mirar al lucero de la tarde,
esa estrella que siempre ha sido ma.

Pues yo desde ella os estar mirando;
y como el bien con la virtud se labra,
para verme mejor, yo har, rezando,
que Dios de par en par el cielo os abra.

Nunca olvidis a esta infeliz amante
que os cita, cuando os deja, para el cielo!
Si es verdad que me amasteis un instante,
llorad, porque eso sirve de consuelo!...

Oh Padre de las almas pecadoras,
conceded el perdn al alma ma!
Am mucho, Seor, y muchas horas;
mas sufr por ms tiempo todava!

Adis, adis! Como hablo delirando,
no s decir lo que deciros quiero!
Yo slo s de m que estoy llorando,
que sufro, que os amaba... y que me muero!



Fragmento de El tren expreso



RAMN DE CAMPOAMOR






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