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Acordes viejos y nuevos


Pon en mi frente tu mano
y halágame esta aspereza
de sueño desmelenado.

De mi balcón flotante
fui colgando tus besos
y ahora todas las noches
repican con el viento.

Bajo sus pies florecía
la mañana,
y su cabello traía
la luna clara,
la clara luna
intacta.

Mis manos,
mis manos fatigadas
de hurgar en la mañana de los días;
entre mis manos canta
el cascabel de la hora fugitiva.

Van quedándose atrás mis pasos pensativos
y en la mañana tierna, cada hora que pasa
me deja su rama de olivo.

Entre el cortejo de tus risas
pasa mi voz enlutada.
Ni una hoguera en la noche
para mis pobres sueños ateridos;
mi corazón iba de pecho en pecho,
pájaro perdido.

Era tan blanca
que en la sombra ardía como una antorcha;
su pureza segaba las espigas de los ojos
y enmudecía las estrellas.



De: Obra poética completa



PEDRO GARFIAS






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