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Miel imprevista


Volvió la abeja a mi rosal.
                           Le dije:
—Es tarde para mieles;
aún me dura el invierno.
Volvió la abeja.
                            ...Elije
—le dije— otra dulzura,
otra frescura inocente.
(Era la abeja obscura
y se obstinaba en la corola hueca...)
¡Clavó su sed sobre la rosa seca!…
y se me fue cargada de dulzura...



De: Poesía completa



DULCE MARÍA LOYNAZ






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