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Extraños en la ciudad


Ellos nos vieron con sus ojos de vidrio
algo nos delataba      nos declaraba inmunes
éramos dos extraños en la ciudad neutral     y lo sabían.
Qué podían hacer
las ciudades neutrales son un banco de arena indiferente
una llanura virgen.
Nadie levanta su dedo ante el viajero
nadie acusa al que pasa sin dejar una huella.
Ellos nos vieron
así nos desnudamos en todas las paredes
nos sacamos el alma como una tela blanca
y sonreímos.
Qué suerte los extraños en la ciudad neutral
qué suerte el horizonte de verde promontorio.
Así debiera ser la libertad
un desandar las calles y luego el cuerpo amado
sin el ojo pendiente ni la señal de alarma.
La paciencia nos trajo
la paciencia que acaba al medio del domingo.
La paciencia son dos que esperan para amarse
otra ciudad neutral donde nadie las sepa
donde ningún vecino y ninguna ventana
donde todos nos miren con sus ojos de vidrio.



ODETTE ALONSO






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