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palabra virtual


Lectura de poemas en el ICI    

    Editora del videograma:    
    Audiovideoteca de Buenos Aires        
por Olga Orozco    
Colaboracin: Alejandra Correa    
Pgina web de la Audiovideoteca de Buenos Aires    
  

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

No invento para ti un miserable paraso...


No invento para ti un miserable paraso de momias de ratones,
tan ajeno a tus huesos como el fsil del ltimo invierno en el desvn;
ni absurdas metamorfosis, ni vanos espejeos de leyendas doradas.
S que preferiras ser t misma,
esa protagonista de menudos sucesos archivados en dos o tres memorias
y en los anales azarosos del viento.
Pero tampoco puedo abandonarte a un mutilado calco de este mundo
donde ests esperndome, esperando,
junto a tus indefensas y ya sobrenaturales pertenencias
un cuenco, un almohadn, una cesta y un plato,
igual que una inmigrante que transporta en un fardo el fantasmal resumen del pasado.
Y qu crcel tan pobre elegiras
si te quedaras ciega, plegada entre los bordes mezquinos de este libro
como una humilde flor, como un plido signo que perdi su sentido.
No hay otro cielo all para buscarte?
No hay acaso un lugar, una mgica estampa iluminada,
en esas fundaciones de papel transparente que erigieron los grandes,
ellos, los seores de la mirada larga y al trasluz,
Kipling, Mallarm, Carroll, Eliot o Baudelaire,
para alojar a otras indescifrables criaturas como t,
como t prisioneras en el lazo de oscuros jeroglficos que las cie a tu
especie?
No hay una dulce abuela con manos de alhucema y mejillas de miel
bordando relicarios con aquellos escasos momentos de dicha que tuvimos,
arrancando malezas de un jardn donde se multiplica el desarraigo,
revolviendo en la olla donde vuelven a unirse las sustancias de la separacin?
Te remito a ese amparo.
Pero reclamo para ti una silla en la feria de las tentaciones;
ningn trono de honor,
sino una simple silla a la intemperie para poder saltar hacia el amor:
esa gran aventura que hace rodar sus dados como abismos errantes.
El paraso incierto y sin vivir.


Canto XVI De: Cantos a Berenice



OLGA OROZCO






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