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El ciervo

Hundirme en tu belleza
tan hondo, tan en ti
que yo perezca en tu caricia,
que ni el agua de mis ojos
o el silencio mismo
sean más que tu piel.

Soledad, milagro de tu frente,
en ti se advierte el ciervo
que dormita en el claro del bosque
y de pronto se pierde entre la yerba.

Qué más quisiera yo: ser ese ciervo,
entrar en tu piel como en un bosque
y escuchar el silencio del amor.



(De: Beatus Ille)-Cuadernos de poemas, Colección Separatas, Madrid, 2003. Prólogo: Juana Rosa Pita)


VIRGILIO LÓPEZ LEMUS




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