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Ya es tarde


    Viniera yo como el silencio cauto.
(No sé quién era aquel que lo decía.)
Bajo luna de nácares o fuego,
bajo la inmensa llama o en el fondo del frío,
en ese ojo profundo que vigila
para evitar los labios cuando queman.
Quiero acertar, quiero decir que siempre,
que sobre el monte en cruz vendo la vida,
vendo ese azar que suple las miradas
ignorando que el rosa ha muerto siempre.








De espadas como labios (1930-1931)
Biblioteca de Premios Nobel
Antología Poética
Alianza Editorial, S. A. Madrid 1977

VICENTE ALEIXANDRE

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