☰ menú
 


El alfanje secreto (XII)

Ya los músicos ciegos, con su salmodia oscura,
cruzan lentos la Puerta del Leproso. El estuco
dudoso de la tarde se enfría en las copas de oro
del salón del visir.
Y por los muladares que muerde un viento antiguo
la sombra extiende el velo balsámico del sueño.


De: Cuaderno de Abul Qasim

Selección del autor

SANTOS DOMÍNGUEZ RAMOS

hits

1,778,871 lecturas del poema




regresar