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A ella

Semejas esculpida en el ms fino
hielo de cumbre sonrojado al beso
del sol, y tienes nimo travieso,
y eres embriagadora como el vino.

Y mientras: no imitaste al peregrino
que cruza un monte de penoso acceso,
y prase a escuchar con embeleso
un pjaro que canta en el camino.

Obrando t como rapaz avieso,
correspondiste con la trampa del trino,
por ver mi pluma y torturarme preso.

No as al viandante que se vuelve a un pino
y prase a escuchar con embeleso
un pjaro que canta en el camino.



Seleccin: Guido Ferrer


SALVADOR DÍAZ MIRÓN




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