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Un soneto a Cervantes

A Ricardo Calvo

Horas de pesadumbre y de tristeza
paso en mi soledad. pero Cervantes
es buen amigo. Endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.
          Él es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis sueños errantes.
Es para mí. suspira, ríe y reza.
          Cristiano y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino.
Así le admiro y quiero,
          viendo cómo el destino
hace que regocije al mundo entero
la tristeza inmortal de ser divino.




Selección: Carmen González Huguet

RUBÉN DARÍO

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