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Accidente

Temí... no el gran amor.

Fui inmunizada a tiempo y para siempre
con un beso anacrónico
y la entrega ficticia
—capaz de simular hasta el rechazo—
y por el juramento, que no es más retórico
porque no es más solemne.

No, no temí la pira que me consumiría
sino el cerillo mal prendido y esta
ampolla que entorpece la mano con que escribo.



Selección: André Cruchaga

ROSARIO CASTELLANOS

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