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Una palmera

Señora de los vientos,
garza de la llanura
cuando te meces canta
tu cintura.

Gesto de la oración
o preludio del vuelo,
en tu copa se vierten uno a uno
los cielos.

Desde el país oscuro de los hombres
he venido, a mirarte, de rodillas.
Alta, desnuda, única.
Poesía.



De: El rescate del mundo


ROSARIO CASTELLANOS

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