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Ruptura y lejanía

Rompiste —lloro y súplica— hacia meta
benigna tus amarras postrimeras,
y del oleaje a estelas ya ligeras
bebí, solo, visiones de poeta.

Enloquecida al viento, mi veleta
sur y oeste de aguas lisonjeras
buscaba entre mis lágrimas sinceras
la noche que me vio sin alma quieta.

iQué triste aquella huella que en la arena
deja el que parte y pisa el que se queda
mientras aquí y allá muerde la pena!

En tanto, el mar, de su recuerdo enreda
sólo un poco de espuma en la cadena
del tiempo, que al nacer es ya humareda.



De: Saloma sin Salomar

ROGELIO SINÁN

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