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Hombre joven que devora un caballo

mirndolo bien el potro le devora el corazn
pero no parece precisamente esa vscera
pudiera ser una pradera incendiada
algo que recuerda a una mujer que soaba
junto a una ventana en la calle viladomat

a la derecha el humo se convierte
en una viejecita que rezonga
el animal parece ser mordido por su vctima
que se niega a entregarse totalmente

brillan los ojos de la bestia
y en los del hombre se derraman estrellas
o tal vez unas pupilas que esconda con cierto egosmo

perversidad
mucha perversidad
y por encima llueve lstima
que hace crecer un pasto en derredor
como un pas perdido o una linterna

o tal vez son felices
uno metindose de esa manera en el otro
siendo ahora la misma sustancia
esa entrega que le negaron los hombres
con el hacha terrible de la moralidad

la sangre que se advierte es una esencia
como el rumor de un agua que atravesaron juntos
y en el horizonte hay una madre que huye
con una bandera que no reconozco

cuando hayan terminado la accin
es posible que el caballo escriba una carta
un acto asqueroso de contricin
donde culpe al joven por descuidarse tanto

y ms tarde la hierba estallar
y las flores parezcan lejanamente desoladas
todo para que no se recuerde la sangre
para que olvidemos pronto la agilidad de la alegre mandbula

y aquella madre que parece gritar en los lmites
deje de verse cubierta por otro incendio.


Barcelona 22/7/ 2003


(De: Nadie ser nadie
Poema proporcionado por el autor)


RAMÓN FERNÁNDEZ - LARREA




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