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Lluvia

La mujer que está conmigo sabe que no me aburre
tu rumor persistente como un tambor secreto;

sabe que me gustas porque estás en las horas
más felices del bosque.

Tu humedad es más mía cuando lamo sus senos
y mis manos se alegran de acariciar sus nalgas.

Su desnudez florece en cuanto me recibe
y el peso de mi cuerpo cae sobre su pubis.

Mojado en ti soy barro y besos y gemidos.
De pronto, iluminado por íntimos relámpagos,
tu amistad me recuerda
que soy apenas tiempo
y me voy acabando.







De: No te los vas a creer. Ed. Verbum, Madrid, 2001


PEDRO SHIMOSE




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