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Casa #6


Nadie toca a la puerta de mi casa

Las mariposas entran en silencio
con cierta danza de mujer conmovida

La lluvia penetra hasta las raíces de los árboles

A veces los niños tocan el timbre y huyen

Me gustaría que alguien
una tarde
-huyendo del mundo-
derribara la puerta de mi casa

Sería hermoso compartir
tan adusta soledad



(Poema proporcionado por el autor)

OTONIEL GUEVARA

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