☰ menú
 



Ballena de sal


                                                       A  Ezequiel Padilla



Una ballena de sal apareció  muerta
en la Plaza Central  de Tegucigalpa.

Nadie sabe nada.

La expectativa a puerta cerrada
y el miedo como piedra torcida en la mano
se abalanza sobre el crepitar de los pasos.

Rifles despuntando esperanzas,
palabras cuánticas midiendo injusticias.
Se ha levantado un triangulo de huno sobre la plaza
y perfora a cuadros el grito glacial de la multitud.
Una sustancia violenta ronda las esquinas,
hombres verduscos con bombas tragapalabras
llenan alforjas de desesperación,
cuento común para empezar el día.
Sólo seis heridos pronostico el diario;
nadie vio nada, nadie sabe nada.

Y la ballena de sal vuelta piedra
por la impotencia de rostros que siempre serán ajenos.    





Seleccionado por la autora


MAYRA OYUELA




regresar