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El problema no es volverse viejo

El problema es tener litros de recuerdos sobre los pies hambrientos y haber transitado por intuición como si fuéramos aves. Dolernos hasta los tuétanos con la presencia de cosas amadas que jamás fueron nuestras y no poder sumergirnos en el juego de las alegrías ajenas.

Acceder a los secretos de la vida tiene su precio y sus dolores. Duelen los huesos y la vanidad, duelen las noches y las equivocaciones.

A veces aparecen las vergüenzas como sombras, pero también están las falacias y las picardías con las que gozamos, y entonces somos mejores.



De: La segunda piel

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE

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