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Elegía antes de tiempo




Porque pesas tanto
—en el mundo,
sobre mí—
he de decirte levemente.


Porque al mundo y a mí nos es necesario
—necesario y diestro, necesario y dulce,
necesario hasta remontarme a la levadura—,
ese peso, su paseo en chulesco declive
y la piel donde toma su nombre,


porque el mundo no es nadie sin mí y yo
no soy nada si alada, divinamente ese, esa o la nada
me cortan en sorpresa vertical la mano
y ya no te pinto —que no me dejan ya pintarte.


Porque siempre aconteces con el alma
y en esquinas solitarias,
porque educaste al dolor en colegio de pago
deja, por favor, que yo salga primero.


Porque pesas tanto y flotamos
en tanto flote tu prodigio,
buscaré la potencia en el desnudo
para enunciarte,
con levedad:

gloria en los cielos
y en la Tierra, Gloria.





De: Altar de los días parados


JULIETA VALERO




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