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El fuerte lazo

      Crecí para ti.
      Tálame. Mi acacia
implora a tus manos el golpe de gracia.

    Florí
    para ti.
    Córtame. Mi lirio
al nacer dudaba ser flor o ser cirio.

  Fluí para ti.
  Bébeme. El cristal
envidia lo claro de mi manantial.

Alas di para ti.
Cázame. Falena,
rodeo tu llama de impaciencia llena.

Por ti sufriré.
¡Bendito sea el daño que tu amor me dé!
¡Bendita sea el hacha, bendita la red, y loadas sean tijeras y sed!

Sangre del costado
manaré, mi amado.
¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
que por ti una llaga color escarlata?

En vez de abalorios para mis cabellos,
siete espinas largas hundiré entre ellos.
Y en vez de sarcillos pondré en mis orejas,
como dos rubíes, dos ascuas bermejas.

Me verás reír
viéndome sufrir.
Y tú llorarás, y entonces...
¡más mío que nunca serás!

JUANA DE IBARBOUROU

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