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Ensalada de zapatos

Pedías ensalada de zapatos,
ensalada de pasos
que pasaron, de sendas
que hicieron más sabrosas
las suelas que en el sueño
comías a mi lado.

En el plato encontrabas
medio zapato entero,
la parte de delante,
la de los dedos. Era
la parte más sabrosa.
Comías tus zapatos
a mordiscos felices,
y movías los pies bajo la mesa
como una niña que no ve la hora
de acabar la comida
para echar a correr.

¿Habrás llegado acaso
al final de un camino
y antes de emprender otro necesitas
comerte tus zapatos
y comprarte unos nuevos
o caminar descalza
en este nuevo rumbo?

La sed te ha despertado.
Y has pedido en silencio
de beber a mis labios.






De Palmeras


JUAN VICENTE PIQUERAS




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