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Un caballo redondo...

Un caballo redondo entra a
mi casa luego de dar muchas vueltas
en la pradera

un caballo pardote y borracho con
muchas manchas en la sombra
y con qu vozarrn, Dios mo.

Yo le dije: no vas a lamer mi mano,
estrella errante de las nimas.

Y esto bast. No lo vi ms. l
se haba ido. Porque al
caballo no se le pueden nombrar
las nimas ni siquiera lo que dura
un breve, vertiginoso relmpago.


Seleccin: Jos ngel Valente, Blanca Varela,
Andrs Snchez Robayna y Eduardo Miln.



JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ




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