☰ menú
 


La esquivez vencida

No temas, simplecilla; del dichoso
galán pastor no tardes la ventura;

apenado a tí corre; su ternura

premio al fin halle y su anhelar, reposo.

De rosa en la coyunda el cuello hermoso
pon al yugo feliz; la copa apura

que amor te brinda, y de triunfar segura

entra en lides süaves con tu esposo.

¡La vista tornas! ¡Del nupcial abrazo
huyes tímida y culpas sus ardores

el rubor virginal la faz teñida!

Mas Venus... Venus... su genial regazo
sobre el lecho feliz llueve mil flores

que Filis coge, y la esquivez olvida.

JUAN MELÉNDEZ VALDÉS

hits

1,809,316 lecturas del poema




regresar