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De mi desdicha espantosa...

De mi desdicha espantosa
Siento, ¡oh estrellas!, que muero;
Yo quiero vivir, yo quiero
Ver a una mujer hermosa.

El cabello, como un casco,
Le corona el rostro bello:
Brilla su negro cabello
Como un sable de Damasco.

¿Aquélla? ...Pues pon la hiel
Del mundo entero en un haz,
Y tállala en cuerpo, y haz,
Un alma entera de hiel!

¿Esta?... Pues ésta infeliz
Lleva escarpines rosados,
Y los labios colorados,
Y la cara de barniz.  

El alma lúgubre grita:
"¡Mujer, maldita mujer!"
¡No sé yo quién pueda ser
Entre las dos la maldita!    



XXXIII De : Ismaelillo, La edad de oro, Versos sencillos

JOSÉ MARTÍ

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