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Memoria de mi madre desde el mar

Si miro el mar ahora está tu pura
mirada en ese rostro amplio y sombrío;
plata y azul, y niebla sobre un rio
que alcanza ya su desembocadura.

Plata y azul. Y niebla que perdura
sobre mi corazón muerto de frio,
extraño a los rigores del estío,
sin más calor ni luz que su amargura.

Si yo durara como el mar y viera
en mi espejo tus ojos y pudiera
conservar algo tuyo todavía...

Pero mi mar termina en esta arena
y tú no durarás más que mi pena.
¿Que será de nosotros, madre mía?



De: Mar viviente
Colaboración poema con voz: María Teresa García-Nieto

JOSÉ GARCÍA NIETO

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