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Tú y yo sobre la tierra

No le digas a nadie que me hastía la rosa;
cuando llega a los labios, su verdad me subleva
que el pétalo no tenga tu seda primitiva
o que esté en una torre distinta a tu cintura.

No le digas a nadie que júbilos y páginas
y dolores del tiempo para mi piel, resbalan
sin dejar una lágrima o un mundo diminuto
donde se enciende toda tu ausencia indeclinable.

Pero vendrá un día cuando todos los libros
te esperen a la puerta de su primer capítulo
para que tú les digas: "Abrid; ya soy llegada".

Y entonces aves, mundos, silencios y adjetivos
llenarán a la rosa de esencias y evidencias
por tí y en tí, a tu lado, maravillosamente.


De: Tú y yo sobre la tierra

JOSÉ GARCÍA NIETO

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