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La dama de la rosa

Los que vieron la dama luciendo aquella rosa
que era como el fragante coágulo de una llama,
no supieron decirme cuál era más hermosa:
                    si la rosa o la dama.

Los que vieron la dama llevar la flor aquella,
como un broche de fuego sobre su piel sedosa,
no supieron decirme cuál era la más bella:
                    si la dama o la rosa.

Cuando pasó la dama, fue un perfume su huella.
Nadie supo decirme si fue la flor, o ella,
                    la que dejó la noche perfumada.

Y yo, yo, que la tuve desnuda sobre el lecho,
yo, que corté la rosa para adornar su pecho,
                    tampoco dije nada.




(De: Oasis, Imprenta Verdugo de La Habana, 1943- )


JOSÉ ÁNGEL BUESA




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