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Como una llama

Catador esencial de la hora plena,
el amor fue mi gloria y mi pecado:
que cada instante de placer y pena
fue la flor de lo mucho que yo he amado.

Bajo la frente de visión serena,
cada afán fue un ardor encadenado:
como en la playa de sedante arena
calma el mar su ansiedad, no su pasado.

Di la vida y la fe, como una llama,
al corazón de la mujer, rendido:
que el amor que se entrega cuando ama

para alumbrar y consumirse a una,
es el único amor que he conocido
para eterno dolor de mi fortuna.



De: La pureza cautiva

JOSÉ AGUSTÍN BALSEIRO

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