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Historia de los días

Con paciencia infinita,
dócil, como algunos perfumes que van rayando
el aire con polvo de diamante,
yo llené una alcancía, la colmé,
minucioso, sereno,
coloqué la ilusión, una y otra, el tintineo
era de oro
(como el sonido de los días).
Con paciencia infinita yo llené una alcancía.
Era de barro (como los huesos de los días).
Cuando el tiempo la quiebre,
Encontrará un puñado de clavos oxidados.









De Bestias en un hotel de paso

JORGE BOCCANERA

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