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Ese perro


                                                                        Goya




Hundido en las arenas de lo inexplicable,
que tienen el color de la nieve dorada por la incuria,
trepando a lo incógnito,
ese perro
ve alzarse frente a él dolor en llamas.

Estupor, desvarío, temor
hay en sus ojos,
soledad en su testa,
decisión en su esfuerzo,
lucidez en su angustia,
resignación en su miseria y pequeñez,
amor en su trazado.

Ese perro
ya ve.
Ve y comprende. Es su dueño.







De: Peaje para el alba
Antología 1972-2000
Selección y prólogo de Ángela Vallvey
Hiperión


JESÚS MUNÁRRIZ




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