☰ menú
 



Prologuista

Prologa alguna vez por gusto,
pero es raro;
lo habitual es que lo haga a cambio de algo,
intercambio de especies,
sin hacienda
ni recibos por medio:

contrapartidas, dádivas, favores,
cambalaches, chanchullos,
votos aquí o allá, encargos caros,
nombramientos o premios,
todo un surtido disponible
y bien pagado

¿Por qué iba a negar
a prologar
lo que prologar haya?
Si su nombre les sirve
de acicate
a los lectores, ellos sabrán por qué.

Él, prologar, prologa,
pero no garantiza.







(De Artes y oficios
Hiperión, 2002)


JESÚS MUNÁRRIZ




regresar