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No dormía; vagaba en ese limbo... (Rima LXXI)

No dormía; vagaba en ese limbo
en que cambian de forma los objetos,
misteriosos espacios que separan
         la vigilia del sueño.

Las ideas que en ronda silenciosa
daban vueltas en torno a mi cerebro,
poco a poco en su danza se movían
         con un compás más lento.

De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo;
mas otra luz el mundo de visiones
         alumbraba por dentro.

En este punto resonó en mi oído
un rumor semejante al que en el templo
vaga confuso, al terminar los fieles
         con un amén sus rezos.

Y oí como una voz delgada y triste
que por mi nombre me llamo a lo lejos,
y sentí olor de cirios apagados,
         de humedad y de incienso.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Entró la noche, y del olvido en brazos
caí, cual piedra, en su profundo seno:
dormí, y al despertar exclamé: “¡alguno
         que yo quería ha muerto!”



De: Rimas, leyendas y narraciones

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

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