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Luciérnaga Fuertes

Cuando pienso en los muchachos
que se desangran dentro del cieno,
me avergüenzo de vivir caliente
                              de comer caliente
                              de ponerme caliente.

Me avergüenzo de que me gusten los toros.
Me avergüenzo también de ir de caza con los amigos.
(¡Qué manera de estropear la tarde!)

Y me avergüenzo de ser un libro lujoso de poemas
encuadernado en piel de hembra
ante tanta hambre.

Siempre seré un gusano literario,
por muy Luciérnaga que me llamen.

GLORIA FUERTES

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