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A nuestra señora de la mayor soledad

Solísima Sola,
¡qué sola quedaste,
con tu Hijo muerto
ahí de estandarte!

Viudísima viuda
de tu San José.
¿Qué te queda ahora?
Espinas y sed.

Solísima Sola,
Vos, no os apuréis.
Yo también soy sola
y acompañaré
vuestra Soledad.

Vivimos muy cerca.

Yo os visitaré
porque vuestro Hijo
me caía bien.

GLORIA FUERTES

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