☰ menú
 


Aparta de mí este cáliz

Caminando llego al río. Me gusta el olor. Las hierbas, los
matorrales raquíticos, ese verde medio seco que tal vez el
agua de este año hará retoñar.

          Bendigo el silencio, la soledad de esta mañana de verano.
No es un río caudaloso este tímido Sama de aguas color marrón
que sólo de cuando en cuando llegan hasta el mar y empañan el
azul transparente. Se cruza de lado a lado, el agua apenas a los
tobillos. No canta ni susurra ni suena. Me siento y miro.
Cojo una piedra y la lanzo con rabia. Pienso: si alcanza la
otra otrilla, él y yo contemplaremos juntos este río Sama
una mañana de verano. Pero cae en el agua, cerca. No vale digo.
Fue sólo un ensayo. Y sigo ensayando, aprendiendo el tamaño
de cada piedra, su peso, la fuerza de mi brazo. Hasta que lo
consigo. Vendrá uno de estos días, ahora lo sé. Y entonces
me atrevo, sin pensar. Cojo al azar un piedra y digo en voz alta:
si llega donde debe llegar él me amará como antes; volveremos
a ser amado y amada, ser la amada en el Amado transformada.
Pero antes de que la enorme piedra termine su trayectoria,
le doy la espalda presa del pánico.

GIOVANNA POLLAROLO

hits

1,779,485 lecturas del poema




regresar