☰ menú
 


El niño solo

Como escuchase un llanto, me paré en el repecho
y me acerqué a la puerta del rancho del camino.
Un niño de ojos dulces me miró desde el lecho
¡ y una ternura inmensa me embriagó con un vino!

La madre se tardó, curvada en el barbecho;
el niño, al despertar, buscó el pezón de rosa
y rompió en llanto... Yo lo estreché contra el pecho,
y una canción de cuna me subió, temblorosa...

Por la ventana abierta la luna nos miraba,
el niño dormía, y la canción bañaba,
como otro resplandor, mi pecho enriquecido...

Y cuando la mujer trémula, abrió la puerta,
me vería en el rostro tanta ventura cierta
¡que me dejó el infante en los brazos dormido!

GABRIELA MISTRAL

hits

1,779,288 lecturas del poema




regresar