☰ menú
 


Ausencias

Cada niño partido
cada madre cegada
cada hombre astillado
se lleva su estrella a otra hondura.
Por eso la noche cae, clausurada
como humo espeso
en la Mesopotamia.
Ha sucedido siempre
bajo cualquier guerra.
Las estrellas mueren bajo metralla.
Y queda un infinito
hueco funerario
raspado por las balas.


Selección del autor

GABRIEL IMPAGLIONE

hits

1,774,672 lecturas del poema




regresar