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Diálogo

Los mismos sitios y las mismas calles.

"Días como tirados a cordel",
tan lisos y tan sin detalles.

Cual el tic-tac de un reloj
isócrona la vida,
y monótono el latir del corazón.

El propio sol adormilado y yerto
echado como un perro junto al huerto;
las mismas puertas en los mismos quicios;
la campana de hoy que es la de ayer
y ha de ser la campana de mañana:
la eterna catecúmena campana
llamando a los idénticos oficios...

Senectud del monástico mutismo
de una vieja ciudad puesta en catálogo.
Y la lentitud de un diálogo
consigo mismo.

FRANCISCO GONZÁLEZ LÉON

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