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La casa de Doña Juana Nepomucena

El huerto umbroso, y aquel rosal
que se alcanzaba, desde la sala
de la casita a divisar.
La viejecita que all viva;
la viejecita que me contaba
mientras bordaba, mientras teja,
vidas de santos,
raros portentos,
y tantos cuentos
de encantamientos y brujera.

Y las toronjas junto a las rosas:
huerta y jardn
Y ante al puerta
de aquella sala que era zagun,
en su consola,
por entre lozas esplendorosas
de arte nipn,
junto a los oros de vieja taza,
aquel San Juan
Nepomuceno, que de la casa
era el patrn.

Qu lontananzas ms obsesoras
miro al travs
de aquellas horas
de mi niez!

Buena seora que el alma aora,
qu es de tu gato y tus antiparras?
En qu almoneda lucen ahora
sus azulejos aquellas jarras?
En qu alacena duerme la taza...?
Dilo a mi pena: "qu es de la casa
de Doa Juana Nepomucena?"

Ah viejecita que me contabas
cuentos de brujas y encantamientos...!
No todo es ido, no todo ha muerto:
llevo en el alma tu umbroso huerto;

aun brilla el brillo de tus agujas
que me bordaron el pensamiento;
y aun fresca siento
la mansedumbre de tu casita
que ola a convento.


FRANCISCO GONZÁLEZ LÉON




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