☰ menú
 



Íntegro

Tardes de beatitud
en que hasta el libro se olvida
porque el alma est diluida
en un vaso de quietud.

Tardes en que estn dormidos
todos los ruidos.

Las tardes en que parece
que estn como anestesiadas
todas las flores del huerto,
y en que la sombra parece ms sombra,
y el casern ms desierto.

Tardes en que se dira
que aun el crepitar de un mueble
fuera una profanacin
de absurda cacofona
y hertica intromisin.

Tardes en que est la puerta
de la casa bien cerrada
y la del alma est abierta...

Tardes en que la veleta
quieta en la torre no gira
y en parlisis se entume,
y en que el silencio se aspira
ntegro como perfume.



De: Campanas de la tarde, 1922

Seleccin: Jos Emilio Pacheco


FRANCISCO GONZÁLEZ LÉON




regresar