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Norma y paraíso de los negros

Odian la sombra del pjaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y el conflicto de luz y viento
en el saln de la nieve fra.

Odian la flecha sin cuerpo,
el pauelo exacto de la despedida,
la aguja que mantiene presin y rosa
en el gramneo rubor de la sonrisa.

Aman el azul desierto,
las vacilantes expresiones bovinas,
la mentirosa luna de los polos.
la danza curva del agua en la orilla.

Con la ciencia del tronco y el rastro
llenan de nervios luminosos la arcilla
y patinan lbricos por aguas y arenas
gustando la amarga frescura de su milenaria saliva.

Es por el azul crujiente,
azul sin un gusano ni una huella dormida,
donde los huevos de avestruz quedan eternos
y deambulan intactas las lluvias bailarinas.

Es por el azul sin historia,
azul de una noche sin temor de da,
azul donde el desnudo del viento va quebrando
los camellos sonmbulos de las nubes vacas.

Es all donde suean los torsos bajo la gula de la hierba.
All los corales empapan la desesperacin de la tinta,
los durmientes borran sus perfiles bajo la madeja de los caracoles
y queda el hueco de la danza sobre las ltimas cenizas.



De: Poeta en Nueva York


FEDERICO GARCÍA LORCA




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