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Vasa, 1628

Pasé catorce horas de vuelo para llegar a ella
y ella, cuatro siglos para atracar en mi asombro.

¡Ah, bestia boreal de lo imprevisto!

Me contaste de ballenas que pelearon
a canto vivo tus cuadernas,
de las salvas de silencio
para espantar sus ardores
y del día aquel, el más corto,
en que la última gaviota se prendió a tu mástil
y arrancó tus velas como un recuerdo.

¡Cuántos abedules para abrazar tu casco!
¡Cuánta premura por ser leyenda!

Báltica joya en la ostra de los inviernos,
limpia de hombres, limpia de voces y contraórdenes,
conservaste para mí
un corazón gélido y submarino,
el adiós perdido de los reyes
y un mascarón de espanto
para este amor de lejanías.

¡Ay, alfonsina escandinava!
Coral de museo,
momia marina
que jamás revelará mi pecho.




De Poemas en Onda Corta (2008)


FABRICIO ESTRADA




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