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Eukarystía

No siempre fue el amor
el rayo empuñado que primero enceguece y luego
calcina con sus besos.

Hubo días de amarras ceñidas
y de falso tacto amansando las olas;
días de estragos
y de blandas paredes para asestar los golpes,
días de blancas herrumbres
y de blasfemas plegarias a un dios castrado.

Fue aquel amor
una especie de cirio,
un arrastre de cadenas y salterios
donde invocaba
con voz ronca y pesada
la liviandad de un cuerpo sobre otro,
el estigma de unos labios
que marcaban los sitios del placer y la memoria.

No fue tan puro el amor.
Algo tenía de incierto,
de fruta mala.







De Poemas en Onda Corta (2008)

FABRICIO ESTRADA

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