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Algún vestigio de tu paso

La dulzura de recordar el sol en la espiral del sueño
y el vano poder de haber ido tan lejos.

Es tan extraño perdurar, oír aún
la lenta letanía de los huesos y el hechizo del mundo.

Déjame ver, déjame ver:
sin duda, alguien me condujo hasta aquí y se oculta,

alguien cubierto de grandes praderas, de climas,
de refugios baldíos, frutales, luces remotas brillan

en el faro donde la tierra termina.
Cubierto de lugares inciertos, de trópicos y lluvias,

se mueve entre los animales y las nubes
rápido como fuego, intruso,

la huella de sus dientes y sus besos en la manzana.
¿De quién es ese rostro desconocido entrevisto

en la sombra? Es sinuoso y presente,
es alguien sin duda. Quizás lo sepa algun día.


ENRIQUE MOLINA




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