☰ menú
 



De Lidia

Gimes, y en vano a la cerrada puerta
llamas de Cloe, que al divino ruego
de amor nunca ha cedido.
Duerme, y no la despierta
ni el ms vehemente ruego,
ni el ms hondo gemido.

Vete: cual Cloe fra
est la noche; y en la niebla bruna,
ya su disco de plata
tiende a ocultar la luna.

Huye de Cloe dndola al olvido,
y busca otra deidad menos ingrata...

Ay!, yo tambin herido
fui como t: tambin de Cloe el dao
llor; pero va un ao
que de Lidia me tiene el talle airoso;
siervo de Lidia soy y soy dichoso.

Fcil Lidia me ama,
fcil al ruego y al amor se inflama;
y es, en las fras noches, ms ardiente
Lidia, que el oro en el crisol candente!



Seleccin: Juan Domingo Argelles.


ENRIQUE FERNÁNDEZ GRANADOS




regresar