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Carta

Te escribiré mi amor, desde un sonido
          de tierra apretujada,
desde un hondón, de pie, desde un frondoso
          confín de llamaradas,
desde donde sus pétalos la Rosa
          de los vientos deslava;
de allá te escribiré, a la luz profunda
          de una estrella lejana,
desde donde me encuentres y no me encuentres
           buscándome en el mapa,
te escribiré de asuntos de entereza
al punto fijo en que despunta el alba.

Desde el clamor del mar o de la tierra
          te escribiré esta carta.

Desde el instante en que te supe hermosa
          te escribiré esta carta.
Desde el sesgo de luz de tu sonrisa
           te escribiré esta carta.

Te escribiré mi amor, desde la arena
removida en resguardo de la llama;
lejos de ti te escribiré, bañada
de sudor y esperando una batalla,
vestido de hojas y de estrellas verdes,
de monte oscuro y de llanura parda,
desde un cambio de sombra en la vigilia
           te escribiré esta carta.

Desde el desvelo de los hombres bravos
          te escribiré esta carta.

Te escribiré también desde la espera
y el anhelo mayor de la mirada;
lejos de ti te escribiré, tan lejos
que aproxime tu afán largas distancias,
desde el ruedo de sombras de una hoguera,
desde un sendero de cruzadas ramas,
desde un sol de acechanza y de una noche
que abriendo el puño alumbre las guitarras,
te escribiré desde el albor de un niño
           de lluvia desdoblada.

¡Desde un vivac de imperativa lumbre,
           te escribiré esta carta!






De: aghula-revista de cultura

Colaboración: Fabricio Estrada


ELVIO ROMERO




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